miércoles, 7 de julio de 2010

sentimientos

Un día cualquiera, no planificado, no pensado, simplemente aparece un perfecto desconocido...
lo oyes, lo miras y pareciera que ese encuentro no fuera casual. Te das cuenta que la confianza es tal...te das cuenta que pareciera que lo conocieras de antes.
Te sumerges en su mirada sin poder escapar...ves tantas cosas a través de sus ojos que te quieres quedar ahí, sientes una paz, una seguridad...pareciera que es aquél puerto donde quisieras anclar.
Derrepente te detienes y comienzas a analizar, a racionalizar, sientes que todo va tan rápido que no te quieres tropezar...pero es el fluir, es el sentir, no puedes detener aquello ¿para qué hacerlo si es un sentir compartido? ¿para qué preguntarse cosas que sólo enredan la emoción?
Entonces, decides dejarte llevar por sus ojos, por sus sentimientos, por sus palabras más sabias que las tuyas, con mas experiencia de vida que tú...decides contagiarte y contagiarlo de felicidad, de cariño, de amor para entregar...
Se acaba el temor y nacen sólo las ganas de seguir la emoción, la intuición, el deseo, la pasión y todo aquello que se forma cuando dos almas sedientas de entregar amor se encuentran en el camino
Nada es casual, nada sucede porque sí, todo tiene su propósito... todo está escrito de alguna forma que debía suceder...mi propósito hoy es simplemente seguir sintiendo sin preguntarme nada, dejar que las cosas sigan su curso natural, su destino, su camino y me lleven a lugares que antes no pensé encontrar

1 comentario:

  1. Estrella: tal como señalas, no es casualidad, sino causalidad la que guía nuestros pasos... Todo en la vida ocurre por algo y hay que vivir cada día como si fuera el último. Por eso, cuando los sentimientos te hacen escribir así, hay que dejarlos fluir, ser feliz en el momento y disfrutar como si ese momento no fuera a terminar nunca... Me gustó mucho...
    Pilar

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